Cada día un despertar.
En la aurora lágrimas del recuerdo
y suspiros por un futuro incierto
se funden en el deseo de paz.
Los primeros rayos de luz, transparentes,
se retratan en la silueta de las montañas
y como cada mañana
el sol nos trae noticias del este.
Cuenta, a medida que ilumina nuestras vidas,
que ha visto oscurecer la noche,
que ha visto desvanecer colores,
que ha visto llorar sonrisas...
Y junto a él, cálida brisa
que enfría nuestros corazones
en susurrarnos el dolor de los hombres
que luchan por conseguir justicia.
Los pájaros, cual seres mensajeros,
la crónica del sufrimiento
de los pueblos y sus lamentos,
nos cantan con pulido esmero.
Y en la armonía de su amistad
nos recuerdan que, por desgracia, aún hay quienes
de que exista, miedo tienen,
cada día un despertar.