Hace ahora poco tiempo
me encontré con mis recuerdos,
nos miramos, sonrieron,
que me habían vencido ellos dijeron.
Y en aquel preciso instante
de incesante desconcierto,
llegó a mí triste aliento,
llegó a mí tristeza errante.
Cabalgando en mi memoria
revivió mi sufrimiento,
recordome viejos miedos,
destruyó mi nueva historia.
Y en aquel preciso instante
de incesante desconcierto,
llegó a mí triste aliento,
llegó a mí tristeza errante.
Con su oscuro manto negro
ocultó toda alegría,
y congeló mi día a día
con el frío de su aliento.
Y ahora solo yo me encuentro,
si es que solo ya no estaba,
maldiciendo mi desgracia,
deseando, más que vivo, estar yo muerto.