El destino se impone y nos marca, su camino ¿Dónde
estaba yo para evitarlo? No puedo dejar de pensar en su nueva vida, cuando
lo observo, su memoria perdida, me pregunto ¿Dónde están
sus bellos recuerdos? Porque él, siempre fue un hombre que supo disfrutar
de la vida. Me gustaría saber que es lo que piensa cuando nos ve, que
pasa por su cabecita.
Casi todas las noches antes de dormir cuando cierro los ojos pienso en un
hilo transparente que me une a él, después de todo debe existir
uno, pues yo soy sangre de su sangre y parte de él. Me gusta creer
que ese “hilo” me mantiene unida a él para que no me pierda,
me cuide y me guíe, es como un lazo o mejor dicho como un cordón
umbilical, me une a él como si estuviéramos conectados.
Me preocupa que se encuentre perdido, no se lo que siente ni lo que piense
o si sufre, ¡cuanto me duele!, yo daría mi vida por iluminar
tu camino de nuevo, por sentirte. Tú me esperabas cuando vine al mundo.
De haber sabido que hoy por momentos te me pierdes, no te hubiera soltado
y me hubiera tardado mucho en crecer.
Nació un 14 de mayo de 1949, día de la bondad y la alegría,
pero yo lo conocí hasta un 26 de mayo de 1976, a veces pienso que si
fuiste en tu otra vida un buen ser humano, entonces Dios te deja escoger tus
padres por eso digo que mis hermanos y yo debimos ser los consentidos porque
permitió que dos seres maravillosos fueran de nosotros. Yo lo escogí.
Desde que yo lo conocí, me esperaba con mucha alegría, me cuenta
mi mamá, también dice que el fue quien me cuidaba, porque ella
cuidaba a mi hermano pequeño que estaba recién nacido cuando
yo tenía un año.
Siempre lo veías reír, lo único que no cambió
fue esa hermosa risa que lo hace especial, él es digno representante
del gozo y de siempre la jovialidad y la dicha, ni cuando perdió su
memoria, olvidó su buen sentido del humor.
Parecía como sí tuviera el don de la felicidad y no sólo
por su capacidad de ser feliz y ver siempre lo bueno sino también para
dar felicidad a todos los que lo rodeaban.
Adonde quiera que iba, un coro de risas lo acompañaban porque siempre
la gente lo buscaba por la alegría que hoy sigue teniendo.